miércoles, 16 de mayo de 2007

Fabula del pececillo

Lo primero de todo es felicitar a Raúl por su premio al mejor corto aragonés... eres el mejor!!!

Siempre he dicho que no quería saber nada de nuevas relaciones duraderas (importante el adjetivo duraderas... que hay muchas clases de relaciones y no de todas no quiero saber nada...) y no porque no estuviese preparada, que no es el caso, sino porque estaba algo hartita de ellas... (otro día hablaremos de lo largas que han sido cada una de ellas...). Pues bien, el lunes me di cuenta que no es que lo diga por que no me coma un colín (porque por si alguno lo esta pensando... triunfar una noche en 9 meses no es exactamente triunfar...), y así justificar el hecho de ser soltera, sino porque es así como quiero que sea. Es cierto que alguna vez pensé que era posible que lo dijera por orgullo... ya que estaba sola, mejor pensar que quería estar así. Pero no es así, os explico:
Estoy haciendo un curso de comunicación verbal y, sobre todo, telefónica. No es de los que doy yo, me los están dando a mi. Para diferenciar, cuando os cuente los curso que doy yo los llamare clase y los que me dan cursos... Pues bien, el segundo día el profesor/formador, que es psicólogo, nos dio la típica fabula para empezar a explicarnos la comunicación, su importancia y todas estas cosillas. La fabula, resumiendo, trataba de un pez que quería conocer una ostra preciosa. Al principio no lo consigue pero después, pidiendo ayuda, lo consigue. Todos mis compañeros entendieron que era una fábula que trataba la comunicación y que al principio el pececillo, al carecer de ella con la ostra, solo conseguía asustarla y que esta se cerrara. Luego cuando comienza a comunicarse con otros pececillos que habían pasado por lo mismo y le ayudan, consigue adentrarse en la ostra. Bien, eso es lo que entendieron mis compañeros (y toda persona humana que hubiese estado en ese curso hubiera pensado lo mismo... para que negarlo...)

Por el contrario, esto es lo que entendí yo:

El pececillo era un manipulador, egocéntrico y brusco. Frases como "quería meterse dentro de la ostra para ver lo hermosa que era" solo las entendía como que el pececillo a la primera de cambio quería entrar en la ostra y cuando ella se cerraba (lo que para mi significaba que rechazaba al canso del pececillo) el continuaba una y otra vez para ver si podía conseguirlo. Y claro, la asustaba. Y él, en vez de hablar con ella e intentar entender porque se asusta, no, decide hablar con sus amigos los pececillos para que le enseñen trucos para meterse en la ostra. Y encima, al final, pone que el pececillo aprendió y a partir de ese momento abrió muchas ostras e incluso algunas que eran muy sensibles ¡encima es un cabr...! perdón... que me altero...

Así que viendo que mi interpretación distaba bastante de la realidad me di cuenta que si que va ser cierto eso que de momento no quiero relaciones ¿no?. Que de momento me quedo con las no duraderas...

Nos vemos por aquí.

2 comentarios:

Montse dijo...

Buenísimo la interpretación del pececillo, cada día estas mas cerca de ser como Bridget Jones.

nerea dijo...

Ja ja ja... sí... mucho me temo que sí...